La Fundación Centro de Investigaciones del Estado para la Producción Experimental Agroindustrial (Ciepe) ha dado un paso significativo en el fortalecimiento del talento científico juvenil al brindar acompañamiento técnico especializado a jóvenes investigadores de la comunidad Don Juancho, ubicada en el municipio Independencia del estado Yaracuy.
Esta iniciativa se enmarca en el Programa Nacional Semilleros Científicos, impulsado por el Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt), y tiene como objetivo principal integrar la robótica educativa con la producción agroindustrial, específicamente en el ciclo de cría de la cachama, especie de alto valor nutricional y económico en la región.
Durante la jornada, los estudiantes recibieron asesoría en programación y ensamblaje mecánico de sistemas automatizados, diseñados para mejorar la eficiencia en la alimentación de los peces y el control ambiental de los estanques. Expertos en el área piscícola orientaron a los participantes en el desarrollo de sistemas de control inteligente, así como en la selección de materiales resistentes a las condiciones propias del entorno rural.
Este proceso de transferencia de conocimientos no solo proporciona herramientas técnicas, sino que también empodera a la juventud local como protagonista del desarrollo tecnológico y de la seguridad alimentaria. La integración de saberes científicos con las necesidades productivas del territorio permite que los jóvenes se conviertan en agentes activos de transformación, capaces de generar soluciones innovadoras desde sus propias comunidades.
La acción forma parte del primer vértice de la Gran Misión Ciencia, Tecnología e Innovación Dr. Humberto Fernández-Morán, denominado Siembra y Preservación del Talento Científico Nacional, que garantiza el apoyo continuo a las nuevas generaciones de investigadores. Este vértice busca consolidar una red nacional de talentos que contribuya al desarrollo integral de Venezuela, articulando ciencia, tecnología y producción.
El proyecto en Don Juancho representa un modelo replicable en otras zonas del país, donde la educación científica aplicada puede convertirse en motor de desarrollo sostenible. La robótica, lejos de ser una disciplina abstracta, se convierte aquí en una herramienta concreta para optimizar procesos productivos, reducir costos operativos y mejorar la calidad de vida de las comunidades rurales.
Con esta experiencia, Yaracuy reafirma su compromiso con la formación de jóvenes científicos, la innovación agroindustrial y la soberanía alimentaria, demostrando que el conocimiento, cuando se siembra en tierra fértil, puede transformar realidades y construir futuro.




