La fiebre amarilla vuelve a encender las alarmas sanitarias en el país. Hasta la fecha se han contabilizado 40 casos confirmados, de los cuales 20 personas han perdido la vida, lo que representa una tasa de mortalidad del 50%. La enfermedad se ha extendido a 14 estados del territorio nacional, aunque el Ministerio de Salud ha decidido priorizar la atención en Aragua, Lara, Portuguesa y Barinas, regiones donde se concentra la mayor densidad de contagios.
El especialista entrevistado advirtió que el verdadero peligro no radica únicamente en el número de casos, sino en la posibilidad de que la fiebre amarilla deje de ser un fenómeno rural y se convierta en una epidemia urbana, lo que multiplicaría el riesgo de propagación acelerada.
💉⚠️ Vacunación insuficiente: apenas 65% de la población protegida
La cobertura de vacunación en Venezuela se estima en 65% de la población, un porcentaje considerado insuficiente para frenar la expansión del virus. El experto subrayó que, si el país alcanzara un 95% de inmunización, los brotes serían aislados y no se transformaría en una epidemia activa.
Además, recordó que la vacuna contra la fiebre amarilla es de una sola dosis para toda la vida. Sin embargo, recomendó que quienes hayan extraviado su certificado de vacunación o tengan dudas sobre si recibieron la dosis, procedan a vacunarse nuevamente, ya que no existe ningún riesgo en hacerlo.
🩺🔎 Síntomas de alarma y diagnóstico difícil
Uno de los mayores retos es que muchos médicos venezolanos no están habituados a diagnosticar la fiebre amarilla, lo que puede llevar a confundirla con otras enfermedades como el dengue. Por ello, el especialista pidió a la población y al personal sanitario estar atentos a los síntomas de alarma:
- Fiebre alta que deteriora rápidamente al paciente en dos o tres días.
- Dificultad respiratoria y sensación de falta de aire.
- Confusión mental y desorientación.
- Coloración amarillenta progresiva en piel y ojos.
- Signos de insuficiencia renal.
Ante cualquier sospecha, instó a notificar de inmediato al Ministerio de Salud, ya que la detección temprana permite establecer un cerco epidemiológico alrededor del paciente y frenar la expansión del virus.
📢🛡️ Llamado urgente a la población
El especialista concluyó que esta enfermedad no desaparecerá en cuestión de semanas, sino que podría prolongarse durante uno o dos años, como ha ocurrido en brotes anteriores. Por ello, insistió en la importancia de la vacunación masiva, la notificación temprana de casos sospechosos y la conciencia ciudadana para evitar que la fiebre amarilla se convierta en una amenaza aún mayor para la salud pública.



