Al menos 86 gazatíes fueron abatidos este miércoles mientras se desplazaban en busca de alimentos y suministros básicos en distintos puntos de la asediada Franja de Gaza, según confirmaron fuentes médicas locales a la agencia EFE.
La mayoría de las víctimas, 60 personas, fueron registradas en el hospital Al Shifa de Ciudad de Gaza, luego de acudir al cruce de Zikim —ubicado al noroeste del enclave— con la esperanza de acceder a uno de los escasos camiones con ayuda humanitaria que han logrado ingresar al territorio. Otros 22 fallecidos fueron reportados en el hospital Naser, en Jan Yunis (sur), y 4 más en el centro del enclave, junto a un centro de distribución administrado por la controvertida Fundación Humanitaria para Gaza (GHF).
El Gobierno de Hamás señaló que la llamada “masacre de Zikim” dejó al menos 58 muertos solo en esa ubicación, de los cuales 50 fueron trasladados a Al Shifa, cinco al hospital kuwaití de campaña y tres al hospital Al Ahli.
El ataque ocurrió entre las 19:00 y las 19:45 hora local (16:00–16:45 GMT), justo en el intervalo de las denominadas “pausas tácticas” anunciadas previamente por el Ejército israelí, que supuestamente garantizarían la seguridad de corredores humanitarios y puntos de distribución de asistencia.
Sin embargo, testigos presenciales en Al Shifa relataron que tanques israelíes y francotiradores abrieron fuego contra la multitud reunida cerca del cruce, convirtiendo el intento desesperado por sobrevivir en una emboscada letal. “¿De qué pausa humanitaria me hablas?”, cuestionó uno de los sobrevivientes, cuyo primo recibió un disparo en la cabeza mientras intentaban recolectar provisiones.
Las autoridades sanitarias locales informaron que todos los cuerpos presentaban heridas de bala, reflejo de la violencia ejercida sobre la población civil. “Todos los días nuestros hijos llegan muertos”, lamentó Jamil Achur Kafani ante EFE, acusando que los puntos de distribución “son trampas de muerte para nuestros jóvenes”.
El Ejército israelí admitió haber realizado “disparos de advertencia” ese mismo día contra las personas congregadas cerca del paso de Zikim, argumentando que se acercaron “demasiado” a las tropas de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), lo que según ellos representaba una “amenaza operativa”.
Estas muertes se suman a las 1.239 personas que —de acuerdo con cifras del Ministerio de Sanidad gazatí— han sido abatidas por disparos mientras intentaban recoger ayuda desde que comenzó la distribución humanitaria en mayo bajo control militar. Desde octubre de 2023, el número de fallecidos en Gaza supera los 60.000, en una ofensiva que ha sido calificada como genocidio por gobiernos como el de Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), además de ONG israelíes e internacionales de derechos humanos



