La comunidad de Cocorotico, específicamente en el sector José Gregorio Hernández del municipio San Felipe, se vistió de fiesta este domingo 20 de julio para celebrar el Día del Niño con una jornada recreativa que desbordó alegría y sonrisas.

Un estimado de 120 niños y niñas, con edades comprendidas entre los 0 y 12 años, fueron los protagonistas de un día inolvidable, lleno de diversión y sorpresas.

La celebración, esperada por los pequeños, contó con un amplio abanico de actividades diseñadas para garantizar la máxima diversión. Desde castillos inflables donde la energía no tuvo límites, hasta estaciones de pintacaritas que transformaron a los niños en sus personajes favoritos.

No faltaron las deliciosas chucherías y cotufas, que endulzaron el ambiente, y la tan esperada entrega de cotillones repletos de sorpresas. La jornada se complementó con concursos dinámicos y emocionantes premios, que mantuvieron la expectativa y la participación activa de cada pequeño.

Lo que hace aún más especial esta celebración es que se ha convertido en una genuina tradición forjada con amor y esfuerzo por la familia Ortiz Daza. Desde hace más de cinco años, esta noble iniciativa ha venido llevando sonrisas a los pequeños de Cocorotico.

Lo que comenzó como un gesto íntimo y de menor escala, ha crecido exponencialmente hasta beneficiar a más de un centenar de niños, demostrando el poder de la constancia y la generosidad.

El corazón de este proyecto reside en el compromiso de José Manuel Ortiz, un orgulloso habitante de Cocorotico que, desde el exterior, no olvida sus raíces y su gente.

Con un esfuerzo admirable, y el apoyo incondicional de su pilar fundamental en la comunidad, su madre, la Sra. Carmen Daza, ambos han puesto alma y vida para que cada año los niños puedan contar con un juguete, además de vivir un momento verdaderamente especial y memorable en su día.

La dedicación de la familia Ortiz Daza es un testimonio viviente de cómo la solidaridad, aun a la distancia, puede generar un impacto transformador en una comunidad.

Esta celebración del Día del Niño no es solo una jornada de juegos, sino un reflejo del cariño y la esperanza que se cultivan, año tras año, en el seno de Cocorotico. Un verdadero ejemplo de unidad y amor por los más pequeños de la casa.



